entre espinas crepúsculos pisando* Cuando llegamos a los átomos sólo puede usarse el lenguaje como en Poesía**
* de Luis de Góngora
** de Niels Bohr
foto: Samuel Beckett contempla perro y gato, tomado de Entre Gulistán y Bostan
** de Niels Bohr
foto: Samuel Beckett contempla perro y gato, tomado de Entre Gulistán y Bostan
sábado, 15 de junio de 2013
sábado, 8 de junio de 2013
Ingeborg BACHMANN y Hans Werner HENZE
Interrelación de los espacios poéticos y musicales de Ingeborg Bachmann y Hans Werner Henze,
autora : Isabel Serra Pfenning, publicado en la revista de filología alemana de la UCM
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viernes, 31 de mayo de 2013
Cuento a la luz de la luna-Robert WALSER
Cuéntese este cuento con la actitud de quien da una conferencia:
Parece que hubo una mujer muy refinada, muy elegante, que no sólo era de una belleza insólita, sino que era también una lectora infatigable, y de quien quisiera que pensaran que estuvo, como quien dice, largo tiempo en la suave cima de la vida, de donde habría de ir cuesta abajo según según se fuera viendo adornada de una juventud cada vez menos intacta.
La mujer que creo haber caracterizado con las palabras arriba mencionadas, esto es, con las palabras que acabo de poner convenientemente encima de la mesa, tenía un esposo -¿cuántas historias conyugales llevo ya contadas?- con el que, aunque a ratos descontenta, se entendía relativamente bien, que cometió la imprudencia de pedirle una noche, a la luz de una lámpara, que fuera buena y le confesara lo que ella, en el fondo, siempre le había querido reprochar.
Él sabía perfectamente por qué motivo ella no estaba de acuerdo en todo; y sin embargo pensó que era apropiado hacer como si se hallara, por lo que se refiere a las desavenencias que de vez en cuando surgían con su pareja, en la mas sensacional de las ignorancias.
-¿Te importa si me voy de viaje? -preguntó ella esquiva, para añadir con una crueldad encantadora-: Es que últimamente me aburro un poquito a tu lado.
Total, que a la diosa de la casa le faltaba abundante diversión. Su propuesta, como suele decirse, desmoralizó a su marido.
Lleno de preocupaciones, apoyó la cabeza en su espiritualizada mano. Afortunadamente no había mocedades, quiero decir niños por en medio. Por otra parte, la ausencia de niños es un vacío que precisa ser llenado, del mismo modo que los agujeros en un calcetín piden un reiendo, esto es, un zurcido.
De manera que así fue como el encanto de mujer dejó su en absoluto encantador hogar -pues estaba provisto de las comodidades modernas- para, posiblemente, vivir algo nuevo en un lugar por conocer.
Al poco tiempo vivía en uno de aquellos Grands Hotels, llamados palacios, que contaba con cerca de doscientas habitaciones, y en donde nadie se oponía a que interiorizara el perpetuo murmullo de las olas, parecido a una conversación monotona, y del que, en cierto modo, emana poesía, de tal modo que a ratos se veía impelida a pensar en aquel que pareció haberle dado motivos para, en su soledad, hacer examen de conciencia y efectuar una serie de observaciones, si cabe, totalmente inútiles sobre la vida que había llevado hasta la fecha.
Una noche a la luz de la luna.
Aunque de momento hablaré, con permiso del lector, de una cosa muy distinta, a saber, de un artista de la vida cansado de la vida, y de su mujer, que conservaba aún las ganas de vivir porque había sabido evitar conocer la vida.
Vivían en una casa con jardín. ¿Cuántas veces han aparecido ya en mis historias casas con jardín? ¿Y por qué habían de tener estos dos un bibliotecario que no careciera de una cabeza despierta y pastoril, esto es, un tanto adormilada a veces, que se encargara de ordenar y clasificar cientos de obras que ya existían impresas y encuadernadas?
Este secretario era un niño y se llamaba Hans, y habida cuenta de que los hijos pequeños de los habitantes de la casa lo estimaban mucho, el ama de casa se permitió la extravagancia de hallar simpático al que hojeaba libros y era el preferido de sus hijos, quien, a su vez, se comportaba frente a la mujer con una erudición exquisita.
Mientrsd el autor lo mira de arriba abajo-pues tengo derecho ya que ha salido de mi pluma-, la madre de los niños, a los que él trataba realmente con naturalidad, lo admiraba casi con respeto, y un día fue tan sincera que lo distinguió con su envidia, a él, que hasta no hacía mucho tiempo había ayudado a lavar platos e incluso fregado escaleras.
La insigne mujer tenía celos de la divertida relación que mantenía con su descendencia. Desde que escribo, jamás había escrito una historia tan sencilla como ésta, en la uqe cuento que ella llamó la atención a su preceptor sobre la petulancia que suponía divertirse en casa ajena, mientras el bueno de su esposo se dedicaba a los problemas más complicados de la época en perjuicio de su salud.
-Es usted tan pero tan amable-susurró en el mismo momento (vuelvo a la luz de la luna, a quien había dejado a un lado) un aventajado periodista cultural a la del corazón agitado, que abandonó su hogar con el fin de convertir en realidad un deseo.
-Conténgase -le reprendió ella.
-Hace tiempo que me parece usted conmovedora, y me maravilla no haberme postrado aún a sus pies para decirle que, gracias a usted, he dado a mi vida un nuevo rumbo y a mi oficio nueva vida.
-Está usted fuera de sí -dijo ella. Luego añadió por lo bajinis-: Estoy casada.
Hubiera sido muy descortés por parte de él no sentirse cautivado por la confesión.
Pero volvamos de nuevo al bibliotecario, de quien un narrador sensato como yo podría tener ganas de afirmar: "La tenía abrazada". ¿A quién? ¿A su señora?
Quizá cayó una regadera abajo en el jardín, y ella dejó oír un relincho desde cierta distancia; y en la cabeza del preceptor quizá se hicieron presentes sus lecturas, y por el momento, gracias a Dios, no se me ocurre nada más.
Traducción de Juan de Sola Llovet - en Historias de amor- Robert Walser
editorial Siruela, 2003
El asteoide, que tiene su propia luna, pasará a 5.7 millones de kilómetros de la Tierra, según los astrónomos (NASA/Cortesía)
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miércoles, 29 de mayo de 2013
todo caso de locura es que algo ha regresado-de La pasión de G.H.-C.LISPECTOR
[...] ¿Pero, por qué exactamente se había reconstruido en mí de repente el silencio original? como si una mujer tranquila hubiese simplemente sido llamada y tranquilamente hubiese abandonado el bordado en la silla, se hubiese levantado, y sin decir una palabra -abandonando su vida, renegando del bordado, del amor y del alma ya formada-, sin una palabra esa mujer se hubiese puesto tranquilamente a cuatro patas y comenzado a caminar y a arrastrarse con mirada brillante y tranquila: es que la vida anterior la había reclamado y ella respondió a la llamada.
Pero, ¿por qué yo? Pero por qué yo no. Si no hubiese sido yo, nada sabría, y habiendo sido yo, supe; eso es todo. ¿Qué es lo que me había llamado: la locura o la realidad?
La vida se vengaba de mí, y la venganza consistía sólo en regresar, nada más. Todo caso de locura es que algo ha regresado. Los posesos, a ellos no les posee lo que llega, sino lo que regresa. A veces, la vida regresa. [...]
en La pasión según G.H.--(1964)-Clarice LISPECTOR-
trad.Alberto Villalba para Ediciones Península, 1988
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domingo, 26 de mayo de 2013
La casa amarilla de Tenerife,1912-estudio de la inteligencia de los simios- W.Köhler
video de los experimentos
http://www.awz.uni-wuerzburg.de/en/archive/film_foto_tonarchiv/filmdokumente/wolfgang_koehler/koehler_intelligenzpruefungen_an_menschenaffen/
leer la fuente completa en zoopat e Ignoria bilbioteca
jueves, 20 de diciembre de 2012
Réquiem a la muerte de un niño-Rainer Maria RILKE
CUÁNTOS NOMBRES grabé en mi memoria,
que si perro que si vaca que si elefante
hace ya mucho y los distingo de muy lejos,
y también cebra...ah, ¿para qué?
El que ahora me lleva
sube como el nivel del agua
por encima de todo. ¿Esto es la paz,
saber que se ha sido, cuando uno no se
abría paso a través de objetos tiernos y duros
hacia el rostro comprensivo?
Y estas manos comenzadas...
Vosotros decíais a veces: promete...
Sí, prometía, pero lo que os prometia,
ahora ya no me asusta.
A veces, apoyado en la casa, pasaba el rato sentado
y contemplaba un pájaro.
¡Si hubiera podido transformarme en aquella mirada!
Me llevaba, me elevaba, mis cejas
se alzaban bien altas. A nadie amaba.
Pues amar daba miedo; entiendes, en tal caso
yo no era nosotros
y era mucho más alto que un hombre
y era
como si fuera yo mismo el peligro,
y en su interior
yo era la semilla.
Una semillita; se la envidio a las calles,
se la envidio al viento. Me deshago de ella.
Pues que hayamos estado todos juntos sentados,
nunca lo he creído. Palabra de honor.
Vosotros hablabais, reíais, pero cada uno de vosotros
ni estaba en el hablar ni estaba en la risa. No.
Como vosotros fluctuabais, no lo hacía
ni el azucarero ni el vaso lleno de vino.
La manzana reposaba. Qué bueno era a a veces
coger la manzana firme y madura,
la fuerte mesa, las plácidas tazas de desayuno,
tan buenas, ¡cómo clamaban el año!
Y también mi juguete a veces me quería.
Podía ser casi tan fiable como las demás cosas,
aunque menos tranqulo.
Estaba en un continuo despertar
como en el centro entre mi sombrero y yo.
Había un caballito de madera, había un gallo,
estaba la muñeca con una pierna sola;
hice mucho por ellos.
Achiqué el cielo, cuando lo miraban,
pues comprendí pronto qué solo
está un caballo de madera. Que puede construirse
con madera un caballo de cualquier tamaño.
Lo pintan, y después se tira de él,
y de verdad recibe los golpes del camino.
¿Por qué no era mentira cuando a aquello
se le llamaba "caballo"? Porque uno mismo se sentía
un poco caballo, iba teniendo crines, tendones,
cuatro patas...(para convertirse alguna vez
en un hombre?) ¿Pero no se era
al mismo tiempo un poco madera por amor a él
y se endurecía uno en secreto
y se ponía una cara reducida?
Ahora casi creo que nos hemos equivocado siempre.
Al mirar al aroyo, cuántas veces he murmurado;
si murmuraba el arroyo, yo me lanzaba a él.
Donde veía algo que sonaba, sonaba yo mismo,
y donde sonaba, era por causa mía.
Así me fui inmiscuyendo en todo.
Y sin embargo todo sin mí estaba contento
y se ponía triste si me metía yo.
Ahora de pronto he sido separado.
¿Empieza
un nuevo aprendizaje, un nuevo preguntar?
¿O debo decir ahora
cómo es todo ante vosotros? Eso me asusta.
¿La casa? Nunca la he comprendido muy bien.
¿Los cuartos?Ah, había tantas cosas.
...Dime, madre, ¿quién era realmente
el perro?
E incluso que encontráramos bayas en el bosque
me pareece ahora un hallazgo prodigioso.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ..
Allí tendrá que haber niños muertos
que vendrán a jugar conmigo. Siempre hay
algunos que mueren. Estuvieron primero en su cuarto acostados,
como yo estuve, y no se curaron.
Curarse... Qué raro suena aquí. ¿Tiene aún sentido?
Allá donde yo estoy,
no hay, creo, nadie enfermo.
Desde que me dolía la garganta, hace ya mucho tiempo.
Aquí somos todos como una bebida fresca.
Aún no he visto a los que nos beben
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Rainer Maria RILKE-Réquiem a la muerte de un niño-1908
Trad. Jesús Munárriz- edit. Hiperion, 2008
Requiem auf den Tod eines Knaben
Was hab ich mir für Namen eingeprägt
und Hund und Kuh und Elephant
nun schon so lang und ganz von weit erkannt,
und dann das Zebra -, ach, wozu?
Der mich jetzt trägt,
steigt wie ein Wasserstand
über das Alles. Ist das Ruh,
zu wissen, daß man war, wenn man sich nicht
durch zärtliche und harte Gegenstände
durchdrängte ins begreifende Gesicht?
Und diese angefangnen Hände -
Ihr sagtet manchmal: er verspricht...
Ja, ich versprach, doch was ich Euch versprach,
das macht mir jetzt nicht bange.
Zuweilen, dicht am Hause, saß ich lange
und schaute einem Vogel nach.
Hätt ich das werden dürfen, dieses Schaun!
Das trug, das hob mich, meine Augenbraun
waren ganz oben. Keinen hatt ich lieb.
Liebhaben war doch Angst -, begreifst du, dann
war ich nicht wir
und war viel größer als ein Mann
und war
als wär ich selber die Gefahr,
und drin in ihr
war ich der Kern.
Ein kleiner Kern; ich gönne ihn den Straßen,
ich gönne ihn dem Wind. Ich geb ihn fort.
Denn daß wir alle so beisammen saßen,
das hab ich nie geglaubt. Mein Ehrenwort.
Ihr spracht, ihr lachtet, dennoch war ein jeder
im Sprechen nicht und nicht im Lachen. Nein.
So wie ihr alle schwanktet, schwankte weder
die Zuckerdose, noch das Glas voll Wein.
Der Apfel lag. Wie gut das manchmal war,
den festen vollen Apfel anzufassen,
den starken Tisch, die stillen Frühstückstassen,
die guten, wie beruhigten sie das Jahr.
Und auch mein Spielzeug war mir manchmal gut.
Es konnte beinah wie die andern Sachen
verläßlich sein; nur nicht so ausgeruht.
So stand es in beständigem Erwachen
wie mitten zwischen mir und meinem Hut.
Da war ein Pferd aus Holz, da war ein Hahn,
da war die Puppe mit nur einem Bein;
ich habe viel für sie getan.
Den Himmel klein gemacht, wenn sie ihn sahn, -
denn das begriff ich frühe: wie allein
ein Holzpferd ist. Daß man das machen kann:
ein Pferd aus Holz in irgend einer Größe.
Es wird bemalt, und später zieht man dran,
und es bekommt vom echten Weg die Stöße.
Warum war das nicht Lüge, wenn man dies
"Pferd" nannte? Weil man selbst ein wenig
als Pferd sich fühlte, mähnig, sehnig,
vierbeinig wurde - (um einmal ein Mann
zu werden?) Aber war man nicht
ein wenig Holz zugleich um seinetwillen
und wurde hart im Stillen
und machte ein vermindertes Gesicht?
Jetzt mein ich fast, wir haben stets getauscht.
Sah ich den Bach, wie hab ich da gerauscht,
rauschte der Bach, so bin ich hingesprungen.
Wo ich ein Klingen sah, hab ich geklungen,
und wo es klang, war ich davon der Grund.
So hab ich mich dem Allen aufgedrängt.
Und war doch Alles ohne mich zufrieden
und wurde trauriger, mit mir behängt.
Nun bin ich plötzlich ab-geschieden.
Fängt
ein neues Lernen an, ein neues Fragen?
Oder soll ich jetzt sagen,
wie alles bei euch ist? - Da ängst ich mich.
Das Haus? Ich hab es nie so recht verstanden.
Die Stuben? Ach da war so viel vorhanden.
.....Du Mutter, wer war eigentlich
der Hund?
Und selbst, daß wir im Walde Beeren fanden,
erscheint mir jetzt ein wunderlicher Fund
..............................................................
Da müssen ja doch tote Kinder sein,
die mit mir spielen kommen. Sind doch immer
welche gestorben. Lagen erst im Zimmer,
so wie ich lag, und wurden nicht gesund.
Gesund... Wie das hier klingt. Hat das noch Sinn?
Dort, wo ich bin,
ist, glaub ich, niemand krank.
Seit meinem Halsweh, das ist schon so lang -
Hier ist ein jeder wie ein frischer Trank.
Noch hab ich, die uns trinken, nicht gesehen
.....................................................................
München, 13. November 1915
domingo, 15 de julio de 2012
La traducción de Borges de Macbeth--Leandro Fanzone
[...]Hay un movimiento cada vez mayor en favor de que se traduzca a Shakespeare a un inglés moderno (lo que nosotros tenemos hace mucho tiempo en castellano, como decía en el texto anterior), es decir, que se simplifique la forma para poder apreciar lo que hoy se tiene por valor: el fondo. "Queremos entender a Shakespeare", piden los modernizadores; "Shakespeare es también su idiosincracia estética, su forma de usar la lengua", dicen los conservadores. Los últimos disfrutan a Shakespeare con una lectura detenida, se deleitan con su manera de escribir; los primeros son los que quieren quedarse sólo con el Shakespeare del teatro, los que buscan la trama y los personajes de esa trama. Podemos seguir la contraposición de estas dos visiones de Shakespeare, el literato y el dramaturgo, con Borges, o a través del Borges que escribe Bioy en su diario. Borges dice, en 1969:
BORGES: «Parece que Shakespeare escribía dos textos para cada pieza; uno para darse el gusto de escritor y otro para la representación, el acting text; se cree que de Macbeth sólo sobrevive el acting text y de las demás piezas el primero, el literario. Por eso Macbeth es la mejor de sus piezas».Ahí hay un primer gérmen del cual podemos partir: Shakespeare no es un buen poeta, ya que las obras sin literatura son mejores. En esa época Borges ya pensaba que el bardo "se emborrachaba con las palabras", que era "irresponsable":
BORGES: «Cuando uno sabe que [Shakespeare] inventó las palabras, los versos parecen menos admirables… Uno descubre al macaneador».Con todo, salvaba a Macbeth, sostenía que era una obra excelente y no se cansaba de elogiarla. Pero el proceso de lectura detenida ciertamente empeoró la opinión que Borges tenía de la obra. En 1970, un año después de esa primera apreciación sobre Macbeth, empieza a traducirla con Bioy, usando métrica (y rima con las brujas):
BIOY: «Serían más feos entonces que ahora».
BORGES: «A componer endecasílabos, a contar las sílabas con los dedos… ¡Qué ocupación! Estaremos locos. Bueno, por esa ocupación llegaremos a producir la traducción clásica de Macbeth…»En esa vena entusiasmada, empiezan con mucho vigor e inspiración:
1-BRUJA:Pero, a medida que la traducción avanza, la felicidad va cediendo lugar a la cautela: "Cuando uno traduce ve de muy cerca, como con una lupa", dice. Se está poniendo en evidencia esa otra manera de leer a Shakespeare, la lectura literaria, la lectura de la forma, y es en esa luz donde finalmente fracasa con estrépito:
¿Cuándo otra vez,
seremos una sola cosa las tres?
¿En el fragor de la violenta
revelación del rayo y la tormenta?
BORGES (conteniendo la risa): «¿Shakespeare es la cumbre del espíritu humano? Mejor no traducirlo; mejor no mirarlo de tan cerca; acabaremos por despreciarlo. ¡Qué dificultad tiene para contar las cosas más simples! ¿O estaba tan acostumbrado al estilo grandilocuente que no podía decir nada con sencillez?».[...]leer completo el artículo y sus comentarios en Seikilos, blog de su autor Leandro Fanzone
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